2009/03/06

Francisco Camps y Juan Luis de la Rúa amigos íntimos.

A Camps lo juzgará su buen i más que íntimo amigo Juan Luis de la Rúa, presidente del Tribunal Superior de Justicia de Valencia.

En la toma de posesión de la consellera de Justicia Paula Sánchez de León, el 19 de septiembre de 2008, Francisco Camps confesó la amistad con el presidente del TSJ, Juan Luis de la Rúa. Entonces, el presidente Camps desveló que su relación con el titular del TSJ era más que amistad y que habría que "buscar en el diccionario la palabra que defina esta leal, íntima y sentida colaboración". Ayer, Camps -antes de conocerse el auto de Garzón- explicó que cuando hizo este gesto de amistad con De la Rúa era un momento en el que en algunas comunidades autónomas se estaba reclamando la "ruptura del poder judicial", de manera que "la instancia última de la justicia terminase en el ámbito autonómico".

Camps midió sus palabras para aclarar que con ello quiso "reiterar por activa y por pasiva, de forma personal e institucional, más o menos amigable", que su Gobierno "nunca reclamará que se divida el poder judicial" y que, pese a que Madrid "no transfiere el dinero necesario", el Consell seguirá apostando por este servicio. "Interprete esto como quiera; allá con su conciencia", contestó a la síndica de Compromís, Mònica Oltra. Sin embargo, nadie entonces contextualizó sus palabras en este sentido. La oposición resaltó después que De la Rúa preside la Sala de lo Civil y Penal del TSJ a la que correspondería, en su caso, juzgar el caso.

Socialistas y Compromís lo frieron a preguntas pero la matización de su amistad fue casi lo único a lo que respondió. "¿Se reunió con el vicepresidente del CGPJ [Fernando de Rosa] tras conocerse su implicación? ¿Tiene la misma relación de De la Rúa con otros jueces del TSJ? ¿Llamó ocho veces al sastre mientras éste declaraba a Garzón? ¿Le apretaba la sisa, la pernera, el cuello de la camisa?", inquirió Oltra, para rematar que tanta llamada "compulsiva" es porque "no tiene la conciencia tranquila".

"La conciencia, tranquilísima", sentenció el jefe del Consell, por su esfuerzo "constante" y su apuesta por la Comunitat, por lo que sus "amigos", dijo, son los cinco millones de valencianos. La diputada lució en el pleno una camiseta con el lema "Transparència. Volem els papers", en referencia a los contratos con empresas de la trama que el Consell no da. "Se agarran al madero de los contratos", reprochó el vicepresidente Rambla al PSPV.

Camps también contestó en parte al reproche del síndic socialista, Ángel Luna, de que no había puesto la mano por el conseller Serafín Castellano, quien contrató con la empresa de un amigo y tenía en una finca suya un parany. Extendió la sombra hasta cuatro consellers "que no duermen" y avanzó que "saldrán más cosas" de Castellano. Ayer, el jefe del Consell salió en defensa de éste por su entrega y dedicación, un conseller que le "despierta a las dos de la madrugada, a las cuatro, a las ocho", pendiente de cualquier emergencia o suceso, aunque no por su gestión. Los populares aplaudieron sus palabras. De los contratos, reiteró que está todo avalado por la Sindicatura.

Luna lanzó severas acusaciones. Denunció que detrás de Orange Market y la trama "está la financiación de las campañas electorales del PP" y aseguró que la empresa de Álvaro Pérez era "una agencia para conseguir contratos de las administraciones y para que alguien gane dinero". También dijo que el propio PP ya está "señalando" a Camps, el único, junto con Aguirre, que "no ha hecho campaña en Galicia". "Usted ha pasado de ser el barón rampante al vizconde demediado", evocó a Italo Calvino.

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